Dentro de los trabajos iniciales a realizar en el ámbito de un proyecto de implantación de estas características, está el análisis de los riesgos que pueden dificultar el cumplimiento de los objetivos previstos, comprometiendo el éxito del mismo, para lo cual es necesario detectar, valorar y consensuar las posibles acciones de mitigación susceptibles de ser adoptadas.
Entre los riesgos más frecuentes en proyectos de esta naturaleza, y a título de ejemplo, se pueden destacar la escasez efectiva de recursos humanos, la resistencia al cambio, la falta de liderazgo, posibles conflictos laborales, plazos ajustados de implantación, servicios escasos, caos organizativo, falta de compromiso de la dirección, baja motivación y falta de interés, etc.