Otro de los aspectos claves en todo proyecto de modernización con implantación de nuevas herramientas y metodologías de trabajo es la correcta formación del personal que será usuario de las mismas. El programa formativo ha de ser diseñado específicamente para cada proyecto, dependiendo del perfil de los usuarios y de las herramientas que se pongan en marcha, y debe tener una parte teórica y otra práctica. Las materias lectivas se organizan en cursos que constan de una serie de módulos con contenidos prediseñados y que se imparten a cada grupo de usuarios en varias sesiones por jornada con una duración y aforo reducido para maximizar el aprovechamiento y asimilación de contenidos.
La formación puede dividirse en varios lotes o ciclos. El lote de formación inicial debe impartirse inmediatamente antes de la puesta en marcha del sistema. Posteriormente, cuando ya esté siendo utilizado con aprovechamiento, es conveniente impartir nueva formación de refuerzo o de expertización para ahondar mas en el manejo de las herramientas. En cualquier caso, la formación de los trabajadores debe ser continua y se deben diseñar y ejecutar regularmente acciones formativas que permitan a los usuarios afianzar y adquirir nuevos conocimientos.