La adecuada gestión del cambio es uno de los factores claves en la implantación de cualquier innovación tecnológica o metodología de trabajo. El cambio que promueve la ley 11/2007 es sustancial y revolucionario: una transición entre lo que podríamos llamar la administración analógica, basada en la generación y flujo de documentos en papel, y la administración digital o administración electrónica, con nuevos canales de comunicación e interrelación entre personas y organizaciones.
La gestión del cambio de sustenta en varios pilares. Uno de ellos es una política corporativa que fomente el diálogo interno apoyado por un plan de comunicación eficaz. Un cambio de estas características no puede ser impuesto sin más por la corporación. Debe ser entendido y asumido, al menos parcialmente, como una medida para el mejor ejercicio profesional, donde el esfuerzo inicial de adaptación y aprendizaje asumido por cada miembro de la organización tenga su justificación por los beneficios y compensaciones que obtendrá a medio plazo en su entorno laboral, y con la seguridad de que no supone una amenaza para el desempeño de sus funciones o que peligra su puesto de trabajo.